Jiménez de Jamuz


Jiménez de Jamuz es un pueblo acogedor y un lugar privilegiado para el disfrute del viajero que busca una sabia combinación de historia, paisaje y ocio, junto al placer de la buena mesa.

Al lado de la ciudad de La Bañeza se encuentra el pueblo de Jiménez de Jamuz; este lugar como toda la comarca que lo rodea es de repoblación mozárabe. Antes de éstos, las gentes de las civilizaciones prerromanas y romanas se asentaron sobre sus llanuras y valles. También los oriundos de la Arabia dejaron su huella poniendo sobre nuestro río su nombre: El Jamuz.

Los restos arqueológicos de esta comarca del Jamuz prueban una ocupación en época tardorromana; una extraña costumbre llamada «el tributo del godo», da fe de su ocupación visigoda atestiguada por fragmentos aparecidos en la cercana villa de Quintana del Marco.

Así pues, cuando los mismísimos Tariky Muza atraviesan las tierras jiminiegas la población que observa su paso es una mezcla de astures y romanos con cierto componente étnico minoritario visigodo.

 

Durante el siglo VIII esta zona leonesa sufrió las consecuencias demográficas del hambre, la guerra y la peste. La población cayó pero no desapareció. Sin embargo la débil potencia demográfica llevó al rey Ordoño I a mediados del siglo IX a encomendar a su cuñado, el conde Gatón del Bierzo, la repoblación del antiguo condado de Astorga, dentro de cuyos límites se encuentra nuestro querido pueblo de Jiménez. El conde incorporó a su contingente bercianos y asturianos a los que situó en puntos claves defensivos; pero, de pronto, el reino se vio desbordado por un aporte poblacional desconocido: los mozárabes, los auténticos protagonistas de la historia de Jiménez.

Los mozárabes, herederos del buen hacer romano, eran expertos alfareros. Conocían el difícil arte de extraer del barro bellas formas de cerámica. Por esto eligieron Jiménez para asentarse en él y le aportaron su cultura, sus costumbres, sus nombres de raíz árabe y sus hábitos y reacciones penetrados del más auténtico sentido cristiano.

También nuestras tierras del Jamuz fueron patrimonio de una de las damas más nobles y famosas de la historia de León: Jimena Muñiz, amante de Alfonso VI y madre de la reina Teresa de Portugal, quien conservaba sus tierras del Órbigo y del Jamuz. Años más tarde sería el conde Suero Bermúdez quien en el año 1092 desafió al obispo de Astorga reivindicando ante el monarca sus tierras del Jamuz; y un noble de origen galaico-portugués que también se asentó en nuestras tierras: Morán Pérez, alférez real de Alfonso IX durante los años 1221-1222.